Karate do y la adolescencia - Solo Artes Marciales

Karate do y la adolescencia

El deporte en general aporta grandes beneficios a las personas, pero si hay una etapa en la que el deporte, en especial las artes marciales, pueden servir de gran ayuda, esa es la adolescencia.

Una etapa de crecimiento, de cambios, de proceso que no a todos los chicos y chicas resulta fácil y que dependiendo de factores como la autoestima o la fortaleza puede afectar su desarrollo en mayor o menor medida. Algunos estudios han demostrado que el kárate consigue efectos muy beneficiosos para los adolescentes en general y en los que manifiestan algunos problemas de conducta o emocionales. Veamos las razones.

Cuando nos ejercitamos en el karate do practicamos los elementos tradicionales del budo japonés: entrenamiento físico, las katas (las formas o figuras), el control de la respiración (excelente para paliar ciertos tipos de ansiedad), la concentración, el desarrollo del ki y la meditación zen. Estos elementos configuran una actividad que va más allá de la mera actividad física, ya que presentan elementos que son básicos para el desarrollo integral de la persona y de su comportamiento frente a la sociedad.

A través del karate do se ejercitan la autoestima y la asertividad (a no confundir con el narcicismo, donde se engrandece el propio ser);

"La autoestima es el aprecio a la propia persona siempre respetando a las demás personas."

El karate aumenta la asertividad y disminuye la agresividad (a menudo las personas agresivas manifiestan una autoestima muy baja y canalizan esos sentimientos de inferioridad a través de la agresividad, denigrando a los demás para sentirse superiores).

Por otra parte, pese a que el karate nos prepara para combatir adversarios (solo en caso necesario), no nos dirige a la lucha, si no que potencia la auto confianza, es decir, nos capacita para sentirnos preparados para defendernos. Esto se traduce en una actitud más tranquila y no desafiante.

Además, en adolescentes el karate influye positivamente porque ejercita la propia voluntad, la aceptación de las normas de convivencia (que se transfieren al día a día), la aceptación del propio yo (con las virtudes y también con los errores), potencia la sociabilidad y la condición física (muy importante en esta época llena de incertidumbres).

Todos estos beneficios son especialmente positivos en el caso de los adolescentes varones que presentan una gran necesidad de diferenciarse y de no transmitir una posición pasiva para evitar ser rechazado. En este sentido los chicos encuentran en un ámbito donde se potencia de forma positiva la competencia pero que respeta la igualdad y donde el sensei forma una parte importantísima en el aprendizaje del kárate. Los adolescentes pese a cierta actitud hacia la defensiva, son altamente susceptibles.

Elegir un adecuado sensei es estar seguro de que el adolescente lo elegirá como líder y modelo a seguir, por lo que las actitudes y mensajes que transmita el sensei son fundamentales. Es primordial pues que los padres mantengan cierto diálogo con el sensei, tanto para comentar algunos posibles problemas de conducta o emocionales como para conocer los avances del adolescente en estos aspectos.

 

 




Angel del Soto
Angel del Soto

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